Ausencia.-


En medio de todo,
dan ganas de llorar,
sin alguna razón,
sólo llorar,
llorar por llorar...


A veces, necesitas un abrazo.
Cálido, fuerte, lleno de sentimiento.
Que sea comprensivo.

Y sabes que, por mucho
que lo necesites
no hay nadie ahí, a tu lado
nadie disponible para ti.
Independiente de las circunstancias
NO HAY ALGUIEN.

Inclusive la persona,
que más te quisiera.
No está disponible,
en el momento,
en el instante,
y es cuando te percatas de que,
toda tu vida, estás en compañía
pero sólo de ti mismo(a).

Que sólo te queda,
abrazarte a ti mismo
y decirte:
"Todo estará bien".

Y seguir adelante. 

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