Now.

Hace mucho tiempo ya, que no visitaba el lugar en el cual refugiaba todos mis miedos y grandes sueños.
Hola, querido blog, es un gusto volver a reencontrarnos, aunque los últimos escritos no hacen más que dar pena, son un desahogo profundo de aquellos entonces.
Perdóname la ausencia, pero tu sabes, cuando el corazón cree quebrarse, lo abandona todo. Muy bien lo sabes tú.
Estar aquí es como estar mirándome en el espejo de ayer que de a poco va trizándose. Observando con cuidado cada línea que divide las vivencias y las corrompe pero a la vez las unifica.
En diciembre acabó todo, para ser exacta el 12 de diciembre, o quizás venía acabándose de antes...
Desde una fecha que no puedo percibir, y eso es más aterrador aún, porque no me di cuenta en qué momento fue.
Sé que he pensado esto muchas veces y lo he hablado con pocas personas, pero no puedo comenzar nuevamente si no lo escribo, sino lo intento plasmar aquí, en mi espacio.
Creí que nunca llegaría a estar en ese estado lleno de confusión y desesperación. Dar tanto por... nada, todo en vano. Ahora lo veo tan claro, antes me lo negaba, tenía la esperanza encendida, pero ahora ya no, ya se extinguió, más me vale solo depositar esa esperanza en mí misma, no en alguien externo.
Aunque para mí él no era externo, para él yo sí.
La primera semana fue tan, tan difícil... nada lograba motivarme, estaba en un estado de desencanto profundo. No quería hacer nada, nada de comer, nada de salir, nada de reír, nada de ver a mi gente... Lo único que quería era que llegara la noche, para estar sola acá frente al notebook, escuchar música, y largarme a llorar sola.
La segunda semana fue un poco más tranquila, aunque de igual forma se evocaban ciertos recuerdos. Aquí empezó el período de reflexión, de abrir los ojos, de ver en donde estuvieron mis errores y los de él.
El llanto aún estaba presente pero ya era menos tortuoso.
La tercera semana ya fue de un período mucho más calmo, trataba de volver a retomar mis actividades que suelen gustarme, a comenzar a motivarme otra vez, y de a poco lo fui logrando.
La fotografía, el canto todo el día, el salir a caminar, el volver a tomar un libro y meterme en el mundo de éste...Todo se ha ido reanudando de a poco.

Pero ahora, a pesar de que ha pasado algo de tiempo... Todavía surgen recuerdos de esos entonces, y me dan ganas de llorar, me quiebro durante un momento a pesar de lo bien que estoy.
Creo que es normal que esto me suceda, es algo que involucra tantas vivencias y tantas perspectivas que se modificaron. Tuve un sesgo impresionante y me dí cuenta de ello -creo yo- tarde.

Aún recuerdo ese día, en el cual se cumplió un mes de que ya acabó todo...
Esa hoja con forma de corazón todavía tenía restos en mi teléfono, y qué curioso es que ésta se haya empezado a desarmar justo cuando comenzamos los problemas...
Ese día, afuera del negocio de mi mamá, donde justamente cayó esa hoja en su cabeza, la saqué, aprecié los restos y los deshice con los dedos hasta transformarlos en polvo, y luego los lancé al viento.
Y ahí, pensé lo siguiente:  "Que todo quede estremecido, perturbado por tanto intento fallido, que todo quede en el polvo, perdido entre medio de los árboles; que todo quede en lo que en un principio fue, todo y nada a la vez" 

Luego de eso, me fui a llorar un poco con mi Mamá.


Ahora, que ya han pasado un poco más de 2 meses, puedo decir que extraño a la persona que habita en los recuerdos de tiempos pasados. Pero no añoro a la persona que es ahora.

Uno jamás termina de conocer a las personas, y hay cosas que inconscientemente me cerré a ver. La decepción ha aflorado en estos días, y no tan solo por este tema en particular.

Bien, querido blog, ya he depositado en ti lo más complicado que he pasado en este último tiempo.
Lo bueno es que escribirlo aquí, me ayuda más a superarlo.
Hasta la próxima.