Reificación.

He estado tanto tiempo llevando muchas cargas, desde niña privándome de sentirme en algún momento débil. No siempre puedo ser una persona fuerte, de hierro puramente. 
Todas aquellas cosas que he reprimido de alguna forma se desencadenan hoy en día en mi presente. 

En medio de muchas situaciones al sentir que no pertenezco, me siento rota. 
He estado mucho tiempo creyendo que siempre puedo sola con todo. Mis emociones han pasado a un segundo plano y siempre me enfoqué en la resolución de conflictos de una manera más racional.

Pero hoy, ya desde hace un tiempo, no puedo hacerme más oídos sordos. No puedo seguirme descuidando. Por eso estoy aquí.

Y si empiezo a escribir sobre mis emociones en este preciso momento, puedo decir que me siento triste, sin razón aparente. Como una especie de tristeza patológica porque no reconozco el estímulo.
En casa me han dicho que tengo un aspecto diferente, más apagado y triste. No sé cómo pensarán eso, 
Tengo muchas ganas de llorar y es algo que me agita un poco el corazón.
Un llanto que quiere salir desde hace mucho tiempo pero sin tener el objetivo de ser desbordante. 
Hay veces en las que me siento muy perdida en este mundo. 

Sé que no puedo seguir alargando el pasado, está logrando alcanzarme en ciertos aspectos. 

Podría correr, correr lejos, no volver jamás al lugar en el que vivo. Tomando todas mis sombras me iría para poder llorarlas y dejarlas ir. 

Antes de que ellas me lleven a mí. 




(¿Por qué surge este pensamiento de que sin mí el resto estaría mucho mejor?) 

2 comentarios:

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